5. Autonomía,
organización y dirección de centros.
ELECCIÓN
DE CENTRO
Para
conseguir igualdad y equidad en la
Educación sería necesario:
La refinanciación de la enseñanza. Consideramos que esta ley debe ir acompañada de
una Ley de Financiación de la reforma educativa, en este sentido planteamos la
necesidad de que se realice un plan plurianual, por el que se incremente el
actual 4’5 % del PIB destinado a educación hasta el 7%, como única forma de
superar los déficit acumulados en muchos años y poner nuestro sistema educativo
a la altura de la media europea.
La escuela pública ha de poder ofrecer servicios de
calidad y siempre de carácter educativo: comedor, actividades extraescolares…
Por ello es necesario que se dote a los centros docentes de recursos humanos,
materiales y económicos para la organización de actividades en horario de
tardes y de fines de semana, para la creación y mantenimiento de grupos de
alumnos que, interesados en una actividad, realizan prácticas periódicas bajo
la tutela del centro docente.
La apertura de los centros en horario de tardes, ocio
de los jóvenes, debe ser una tarea dirigida, organizada y estimulada por el
Sistema Educativo. Que requerirá más recursos o de otros recursos, claro, pero
que no debe dejar su organización y responsabilidad a otras administraciones.
Una sola red, pública y gratuita, que garantice el
mismo tipo de Educación y medios
adaptados a las necesidades del alumnado hasta los 16 años. Si esto no es
posible en las circunstancias actuales, transitoriamente, la enseñanza privada
se podrá concertar en los lugares que sea necesaria para garantizar plazas
escolares, debiendo corresponsabilizarse en la atención a la diversidad y
cumplir los mismos requisitos que los centros públicos en cuanto
espacios, participación, admisión de alumnos, etc.
Es conveniente que se establezca un límite en los
conciertos y, sobre todo, que los centros concertados cumplan los requisitos
exigidos tanto en dotación como en funcionamiento democrático.
PARTICIPACIÓN
Y DIRECCIÓN DE CENTROS
Con
respecto a la democracia en la gestión de los centros educativos, rechazamos
que el MEC pretenda hurtar la capacidad de elección de los equipos directivos a
cada comunidad educativa, reservándose la capacidad de influir en esa elección,
minusvalorando a estas comunidades. Deber ser suficiente para la
Administración la especificación del
perfil y los méritos necesarios para optar a la dirección. Después elegirán los
consejos escolares en cada uno de los centros. Los consejos escolares deben
recuperar las competencias que la LOCE les restó.
Por
otra parte, se debe facilitar legislativa y económicamente la participación de
todos los sectores de la comunidad educativa en proyectos adaptados a las
necesidades de cada centro, favoreciendo la consolidación de una nueva cultura
política en los municipios donde cobre pleno sentido el concepto de ciudad
educadora y donde experiencias como “comunidades de aprendizaje” puedan ser
posibles.
Una vez elegido por el Consejo Escolar el director, su formación habría de ser posterior y
cumplir ciertos requisitos formales como proporcionar tiempo para actividades
específicas de formación de carácter colegial, entre pares, y llevarse a cabo
mediante estrategias específicas de asistencia al director en el puesto de
trabajo (materiales, redes de información y ayuda, centros de directores,
etc.). Sin olvidar que es de carácter prioritario en los centros de Infantil y
Primaria la inmediata incorporación de auxiliares administrativos que “liberen”
de tareas burocráticas a los equipos directivos y les permitan ejercer las
tareas derivadas de su función y no las meramente administrativas.
Con respecto a
las funciones, existiendo las específicas de cada miembro del equipo, también
debe haber una atribución colegial como equipo y la redistribución de los
diferentes papeles entre el profesorado, lo cual introduce a todos los docentes
en áreas consideradas tradicionalmente como privadas, restaurando así el tejido
de unas relaciones debilitadas por el aislamiento de la tarea de aula. Si
existe un reconocimiento económico y administrativo para la figura del
director, también lo debe haber para el resto del equipo directivo y el
profesorado que se responsabiliza de las distintas tareas que permiten la
consecución de los objetivos.
AUTONOMÍA
Y EVALUACIÓN
Respecto a la Autonomía y
la Evaluación, defendemos el apoyo a la elaboración de proyectos autónomos de
centros que garanticen la autonomía pedagógica, organizativa y de recursos que
encaminados hacia la mejora del funcionamiento de los centros públicos. La
existencia de estos proyectos ha de traer consigo el incremento de las partidas
de funcionamiento e iniciativas de mejora de la formación del profesorado para
poder realizar proyectos de investigación que favorezcan su autonomía.
Con respecto a las evaluaciones y las pruebas estatales somos
partidarios de que esté basada fundamentalmente en la autoevaluación
. Proceso de valuación que será incluido en el propio proyecto de centro
y en el que participarán todos los sectores de la comunidad educativa.
Estamos de acuerdo en que la evaluación externa sea tomada como
elemento de apoyo al propio proyecto, pero que nunca se utilice para clasificar
a los centros y mucho menos para establecer ordenaciones según resultados.
Las pruebas a determinados niveles educativos pueden ocasionar una
gran disfunción en los proyectos de centro al desvirtuarlos intentando enseñar
para “pasar” la prueba (como suele suceder en la actualidad en 2º de
Bachillerato para enfrentarse con la selectividad). Por ello, si se realiza en
la educación obligatoria, debería servir para ayudar al diagnóstico, nunca para
puntuar al alumnado ni al centro según los resultados.